miércoles, 17 de junio de 2015

Una cuestión personal


Kenzaburo Oé

(1964)

Por Patricia Munguía

Kenzaburo Oé
Narrada en tercera persona, la historia de ‘Bird’, un joven perdido y frustrado, nos ofrece una peculiar visión acerca de una difícil y muy delicada situación: el nacimiento de un ser humano con retraso mental y la reacción de sus padres ante tan indeseado hecho, que lejos de repetir aquel discurso moralista en el que el amor de los progenitores deriva en resignación y aceptación, el autor nos sumerge en el lado obscuro del infortunio en el cual el padre de la criatura lo rechaza y se avergüenza de su propia tragedia procurando dar fin a lo que considera una aberración de su destino. En su desesperación, Bird acude a una vieja amiga, Himiko, quien le brinda refugio y en la que el turbado joven encuentra la perfecta complicidad a sus más turbios pensamientos, pues ambos son espíritus atormentados por sus fracasos y decepciones, hechos que los persiguen y atormentan; recuerdos que forjarán los lazos de perversidad compartida. No obstante, en el camino, el protagonista alcanza un conocimiento profundo de sí mismo y cuando todas sus emociones han llegado al límite consigue obtener la madurez que no había logrado desarrollar en sus 27 años de vida y recupera el rumbo al enfrentarse a sus miedos y desilusiones.

Inspirada, quizá, en su propia experiencia, esta cruda novela, junto con Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura (1969), también del japonés Oé, nos revelan sus más profundos sentimientos hacia la paternidad en circunstancias infelices. Ambos textos interesantes por cuanto ofrecen al lector acerca de una cuestión personal e inevitablemente controversial, escasamente abordada desde la perspectiva del rechazo hacia un hijo discapacitado y todos los sentimientos que emergen de aquella relación.


martes, 16 de junio de 2015

La llama doble. Amor y erotismo

Octavio Paz
(1983)

…polvo serán, mas polvo enamorado…



Por Patricia Munguía

“Hace muchos años escribí: el amor es un sacrificio sin virtud; hoy diría: el amor es una apuesta, insensata, por la libertad. No la mía, la ajena.”
¿Qué es el amor?, pregunta filosófica ampliamente discutida y expresada por infinidad de voces a través de las bellas artes, aunque destacada en la poesía, y a la que se suma la visión del connotado escritor Octavio Paz (1914-1998), quien, a través de un sugestivo recorrido por la literatura sobre el tema, se vuelca a ella con elocuencia reflexionando acerca de los sentimientos y actitudes que se asumen en este laberinto de pasiones llamado Amor. 

En forma de ensayo, el autor desarrolla los conceptos de amor y erotismo, dos aristas que atraviesan el vasto territorio de la sexualidad para dilucidar el largo camino de las conflictivas y a veces también contradictorias relaciones interpersonales; concretamente de las más íntimas: las de la pareja. La sexualidad, nos dice, no es más que el encuentro con nuestro propio sexo, es decir, el conocimiento de nuestro cuerpo como órgano sensual y proveedor de placer, tanto para nosotros mismos como para otros; es, pues, el primer estrato transitado por el ser humano hacia la formación de un vínculo más profundo y poderoso con el otro ser. Enseguida se entra a la senda del erotismo que no es otra cosa que deseo, un anhelo de poseer el objeto de nuestro delirio; se trata de una feroz atracción hacia un ideal que satisface nuestra sed de ambición, de posesión. En el erotismo nos enamoramos de una idea, la cual se transforma en imagen, una proyección vista en el cuerpo de muchas personas. En el Amor en cambio, -último y más elevado estadio-, la búsqueda de placer trasciende de lo puramente carnal y alcanza a percibir una imagen concreta, es decir, encuentra a una única persona a quien ama por su espíritu y no sólo por poseer alguna de las características que alimentan su deseo, como el atractivo físico, por ejemplo. 

Sin importar el rumbo que tomemos, algunas veces transitaremos también por la solitaria vereda de la desesperación, el dolor y la incertidumbre; los celos y la traición son la cara sombría del enamoramiento, destructivas e incomprendidas pasiones que carcomen el alma y transforman los sentimientos de plenitud y goce en desamparo y frustración. No obstante, opina el autor, aún podemos despejar esas tinieblas si nos abrazamos con fuerza a la más preciada facultad del ser humano: la libertad. Difícil y tramposo desafío a nuestra razón. Mas respetar las elecciones de la otra persona no significa que debamos aceptar el engaño, pues en la infidelidad no existe el amor, sino entender que ese ser puede amarnos y correspondernos o no y ambas posibilidades exigen una decisión que no puede ser forzada ni manipulada y que, sobre todo, depende únicamente de la voluntad del otro y nunca de la nuestra.


lunes, 15 de junio de 2015

"En las Montañas de la Locura"

H. P. Lovecraft
(1931)

Por Javier Leyva
Howard Phillips Lovecratf (1890-1937) es ya un autor clásico de la literatura universal, cuya influencia ayudó a que el género del horror se estableciera definitivamente como una forma de expresión madura y seria. Además de ser el auténtico heredero espiritual de Edgar Allan Poe, creó un estilo único conocido como "horror cósmico", que sentaría las bases de una mitología que hoy en día continúa vigente y en expansión.

"En las montañas de la locura" es una de sus novelas imprescindibles, por su calidad estilística y narrativa, así como por la importancia que tiene para comprender la totalidad del horizonte argumentativo que contempla su obra. Originalmente escrita en 1931, fue lanzada como un serial para la revista de fantasía "Astounding Series", una de aquellas publicaciones de estilo juvenil a las que fue tan asiduo Lovecraft y donde se hizo de toda una legión de fanáticos. Posteriormente se recopiló para aparecer como novela individual y en antologías de horror.

El protagonista es William Dyer, un académico de la Universidad de Miscatonic (famoso
colegio ficticio del universo de Lovecraft) quien nos cuenta la crónica de la expedición
Pabodie a la entonces inexplorada tierra de la Antártida en el año 1930, para realizar
una serie de estudios científicos. Todo avanza según los planes hasta que la expedición
se separa en dos grupos, uno de los cuales se adelanta a las montañas gigantes para
comenzar con las excavaciones; liderados por el profesor Lake, pronto hacen el
descubrimiento de una serie de fósiles de naturaleza increíble, tras lo cual se pierde la
comunicación con el primer grupo establecido en la base. Este decide ir en su búsqueda
sólo para darse cuenta del fatal destino que sufrió el grupo de avanzada, al encontrar a
todos sus miembros masacrados por una fuerza desconocida. Es entonces que
resuelven seguir un rastro hacia la zona montañosa, enviando a Dyer y al estudiante Danforth en una avioneta; estos dos hombres serían los únicos testigos de las ruinas ocultas entre las montañas que contienen los secretos de una civilización miles de años más antigua que cualquier otra en el mundo y cuyos habitantes no eran humanos, sino seres cósmicos. Con esta narración, Dyer intenta advertir sobre el peligro de realizar nuevas expediciones a la Antártida pues las montañas de la locura encierran un mal ancestral que no debe ser perturbado.


La novela está escrita en primera persona por su protagonista, un hombre curioso pero poco aventurado para la acción, características del típico "alter ego" literario de Lovecraft quien, como en otras de sus novelas, lo coloca en una situación extrema, en la que sólo podemos conocer el horror que está enfrentando por medio de las emociones que experimenta, recurso muy común en su estilo narrativo en el que acostumbraba referirse a los lugares y criaturas de naturaleza sobrenatural simplemente como "inenarrables" o "indescriptibles" haciendo del lector un partícipe activo, al darle cierta libertad de imaginarlos en relación a sus propias fobias.

Una de las características primordiales de "En las montañas de la locura" es su carácter
científico y en extremo realista gracias al conocimiento técnico de Lovecraft y a la mención
de hechos reales, como la trágica expedición de Robert Scott en 1910. De hecho durante la
primera parte del libro se siente como estar leyendo una verdadera crónica científica por lo que al llegar a los sucesos más extraordinarios estos tienen mayor impacto en su credibilidad.

Los seres extraterrestres conocidos como "los antiguos" forman parte de los mitos de Cthulhu y aparecen en otras de sus novelas de horror, comunmente desde puntos de vista metafísicos y religiosos; sin embargo, esta obra es más cercana a la ciencia ficción, pues todo lo que parece ser sobrenatural es explicado de forma evolucionaria por medio de los jeroglíficos que se encuentran en las cuevas.

Lovecraft cuenta con un gran número de seguidores alrededor del mundo y su influencia ha alcanzado a otros famosos novelistas de horror contemporáneos como Clive Barker y Sthephen King; además, su estilo se puede apreciar en multitud de películas, videojuegos, cómics y otros medios. "En las montañas de la locura" puede ser un libro de ritmo lento y considerablemente cerebral, por lo que no será del agrado de todo lector, pero es sin duda una de las historias más reconocidas y apreciadas por sus fanáticos.

domingo, 14 de junio de 2015

Frankenstein


Mary Shelley (1797-1851) crea un relato conmovedor, una tragedia en donde la desesperación y el dolor esclavizan el alma de dos antagonistas enfrentados a un infortunio sin fin que los une inexorablemente para torturarse hasta el fin de sus días.

La soledad e incomprensión experimentada por un ser extraordinario ante la estrechez de la mente humana evaporan la bondad y la alegría de su espíritu para convertirlo en el juez y verdugo de su creador y único vínculo con el mundo, Víctor Frankenstein, quien a su vez aparece como el principal causante de la desdicha del hombre al que dio vida en el vientre de la ciencia y del que se horroriza tanto como de sí mismo y que en consecuencia sufre los designios marcados por su desmedida ambición y soberbia.

Sumergidos en paisajes a veces coloridos y otras ocasiones sombríos y fríos, los personajes transitan en una espiral de persecuciones colmada de penurias y desdichas encargadas de quebrantar la voluntad y la entereza de dos hombres, uno de ellos ávido de nuevos conocimientos y proezas y el otro anhelante de compañía y cariño. Ambos son arrastrados hacia las tinieblas de la desesperanza y el rencor que alimenta e hincha un odio profundo y amargo que los envenena hundiéndolos en un tortuoso sufrimiento.

Shelley nos presenta una confrontación entre el deforme ser, nacido en un laboratorio, que en su deseo por ser amado se envilece tras enfrentarse a la desilusión y el rechazo, y su deidad que lo abandona en los brazos de la crueldad humana provocándole una vida desdichada y solitaria. Una reflexión también acerca de las decisiones tomadas bajo el dominio de las pasiones y la insensatez desatadas por la frustración y el desconsuelo. Una historia rebosante de sentimientos profundos en los que la compasión envuelve a los dos protagonistas con la misma intensidad.

"Pero siento un vacío que nunca he podido llenar, y que en estos momentos me afecta más aun. No tengo un amigo… Cuando me embargue el entusiasmo del triunfo no habrá quien participe de mi gloria y si me descorazona el fracaso nadie se esforzará por sostenerme en mi abatimiento. […] Quiero la compañía de un hombre que simpatice conmigo, cuyos ojos contesten a los míos."

sábado, 13 de junio de 2015

EDITORIAL - Pluralidad de Pensamiento



El vehículo de la escritura posee un sinfín de recursos literarios capaces de transportarnos a distintas dimensiones colmadas de emociones, situaciones y personajes diversos; algunas veces nos permite asomarnos a mundos fantásticos habitados por seres increíbles, en otras ocasiones nos convierte en testigos de acontecimientos cercanos y reales; sin importar los parajes a
los que acudamos en su compañía, la sinfonía de las palabras consiguen conmovernos e interesarnos en su narración. No obstante, el alfabeto, aunque poderoso y certero, no es el único medio de expresión para transmitir una historia; el sonido, la imagen o los objetos también suman su voz al mundo de la narrativa y aportan una visión propia al acto de comunicar, por ello, en este segundo número de la Vorágine narrativa nos propusimos explorar todas estas vertientes y festejar la pluralidad de pensamiento.

Vorágine [Narrativa] No. 2, mayo-junio 2015, Revista Completa

Puedes leer el segundo numero de Vorágine [Narrativa] en el siguiente enlace: 

http://issuu.com/voraginenarrativa/docs/vor__gine__narrativa__no._2_mayo-ju

Vorágine [Narrativa] No. 2

Portada de Vorágine [Narrativa] No. 2, mayo-junio 2015
Arte: Karina Espinoza