lunes, 27 de febrero de 2017

The Conjuring 2

Dir. James Wan (2016)

Al igual que su antecesora, El Conjuro 2 parte de un tratamiento serio respecto al tema de los espíritus malignos y las casa embrujadas, lo cual se agradece bastante. Además, Vera Farmiga y Patrick Wilson de nueva cuenta entregan una excelente actuación como los esposos Warren, sacando adelante la película y dándole un aire de inteligencia. Sin embargo, El Conjuro 2 sufre por tener que superar un estandarte muy alto, ya que la primera parte fue apreciada por el público y la crítica especializada, una hazaña difícil de conseguir en este género que polariza tanto.

Lamentablemente, el mayor problema de la película es su duración de más de dos horas, ya que se podría contar la misma historia y empacar más sustos en media hora menos de los 134 minutos que dura. Una vez que la premisa se establece y los Warren se ponen en acción, lo que sigue son una serie de sucesos macabros, algunos que hacen brincar del asiento y otros (más efectivos) que hacen sentir escalofrío. Empero, estos no son suficientes para mantener el ambiente tenso durante tanto tiempo, debido a que es difícil para el espectador promedio seguir enfocado en una trama que rápidamente se adelgaza.

Si bien la idea es poner siempre en tela de juicio la veracidad de los hechos paranormales que vive la familia Hodgson, esto sólo funciona para los personajes ya que para el espectador nunca hay duda de cuál es la realidad, por lo que pronto se torna aburrido el debate.

Está claro que el universo cinematográfico de los Warren ha quedado completamente establecido, tomando en cuenta el spinoff de Anabelle y las dos secuelas más se encuentran en planes. Estas son buenas y malas noticias, ya que por un lado podremos seguir conociendo los muchos casos en que se vieron involucrados estos investigadores de lo paranormal, pero por el otro la integridad artística puede verse comprometida al ser más prioritario explotar la franquicia que hacer buenas películas.

martes, 21 de febrero de 2017

It Follows

Dir. David Robert Mitchell (2014)

Con un prólogo que expone la gráfica muerte de una adolecente perseguida por una fuerza sobrenatural, It Follows nos prepara desde el principio para un viaje terrorífico, poco convencional y muy efectivo.

Esa escena inicial tiene una enorme importancia porque nos muestra las consecuencias de ser alcanzado por “el que sigue”. Jay (Maika Monroe) es una estudiante universitaria que después de una cita sostiene relaciones sexuales con su novio, sin embargo, para su sorpresa es atacada y maniatada a una silla por éste, quien antes de irse le pide perdón y le dice que no debe dejar que la alcancen. Así comienza la pesadilla de Jay, al descubrir que en todo momento, en algún lugar, hay alguien caminando directamente hacia ella, con una siniestra intención.

Esta premisa es el punto fuerte de la película; se trata de un ente que sigue a la persona que porta la maldición y que puede toma cualquier apariencia, por lo que no hay forma de saber quién es y puede atacar desde cualquier dirección, ya que además es invisible para otras personas. Durante la película es muy interesante descubrir más detalles e hipótesis al respecto.

Todos los personajes son jóvenes, pero afortunadamente no son estereotipos hollywodenses y las interpretaciones son buenas, por lo que recibió excelentes críticas. Para algunos tal vez no sea tan terrorífica, pero eso es porque se vale de un terror psicológico que se basa en la tensión.

jueves, 9 de febrero de 2017

The Poughkeepsie Tapes

Este falso documental parte del descubrimiento de cientos de horas de filmación dejadas por un violento secuestrador y asesino que operó por años en la comunidad de Poughkeepsie. Como muchos otros asesinos en serie, éste gusta de retar a la policía, burlarse de la autoridad y ufanarse de sus obras, lo cual es analizado extensamente por un médico forense experto en la materia. Las crudas y perturbadoras imágenes muestran las bizarras torturas que aplicaba a sus víctimas, incluyendo disfraces y roles de amo y esclavo. De entre sus grotescos crímenes, destaca el secuestro de la joven Cheryl Dempsey, cuyo encierro y tortura se prolongó por años con consecuencias indescriptibles.

Este film es un profundo estudio de la naturaleza psicológica de un asesino que tiene gran inteligencia y una mente retorcida que considera a las personas como meros objetos destinados a su propio placer.

El estilo de filmación ayuda a aumentar la veracidad de la película, con tomas estilo amateur, fuera de enfoque y con estática. Del mismo modo, las entrevistas con especialistas y testigos tienen ese aire de programa barato de televisión noventera.

Recibió publicidad en el año 2007, sin embargo, por razones no especificadas se canceló su estreno comercial y fue enlatada hasta el año 2014, cuando recibió un muy breve estreno en televisión por cable, antes de ser nuevamente sacada del aire, por lo que hoy en día la única opción para verla es a través de internet. Para los fanáticos del cine de horror vale la pena hacer el esfuerzo para ver ésta gema oculta.

jueves, 2 de febrero de 2017

The Blair Witch Project

Dir. Daniel Myrick y Eduardo Sánchez (1999)

Más que una película, La Bruja de Blair fue un suceso, una experiencia única que no se volverá a repetir a pesar de haber popularizado el género del found footage que ha sido tan explotado en el siglo XXI.

En la trama se mezcla el folklor de la Norteamérica rural con la visión típicamente cínica de la juventud moderna. Tres estudiantes deciden filmar un documental sobre la leyenda de la Bruja del pueblo de Blair, Maryland, donde hace muchas décadas habían sucedido asesinatos y siniestras desapariciones en la zona boscosa, obra de un psicópata que aseguraba haber sido poseído por el espíritu de una bruja del siglo XVIII. Durante la investigación los jóvenes entrevistan a varias personas del pueblo y obtienen muchos detalles útiles que los llevan a buscar un viejo cementerio ubicado en el bosque, lo que probaría ser un error fatal, pues a medida que se internan en el bosque pierden la orientación y se extravían. Durante cuatro días experimentarían sucesos extraños que los llevan al temor, la paranoia y la desesperación.

Tiene enorme mérito la mitología tan interesante que se creó alrededor de la Bruja de Blair así como los personajes tan realistas, sin embargo, es el increíble plan publicitario que se construyó alrededor de la película lo que se lleva el mayor crédito para haber convertido a La Bruja de Blair en un hito cinematográfico sin precedentes y prácticamente imposible de duplicar. Se le considera como la primera película en ser promocionada de manera viral a través del internet, incluso cuando el término aún no era acuñado. Incluso se anunció a través de noticieros reales que la policía había encontrado videocasetes en el bosque meses después de la desaparición de los tres jóvenes, y que en tales cintas se encontraban horas de filmación documentando los terroríficos sucesos que vivieron antes de desaparecer misteriosamente.

El detalle clave es el siguiente: todo fue presentado como verídico, anunciando que la película se había hecho con la filmación encontrada. En los festivales de cine se advirtió al público que todo lo que verían era real y que los jóvenes estaban desaparecidos. Los creadores fueron tan lejos como para crear páginas de internet ficticias, volantes de personas desaparecidas, reportes policiacos y lo mejor de todo: ocultar a los actores durante meses.

Su éxito fue enorme y se reflejó en las taquillas al convertirse en el filme independiente más lucrativo de la historia (más de 250 millones de dólares recaudados contra menos de 500 mil dólares de presupuesto); asimismo, fue la piedra angular en la popularización del found footage, subgénero de terror que se caracteriza por estar grabado en primera persona y presentar los sucesos como reales, con algunas exitosas películas como Actividad Paranormal, REC y El Último Exorcismo y muchísimas otras más de mala calidad. Este género que crea un interés en el espectador que raya en el morbo, una idea que había sido explorada previamente por Ruggero Deodato y su Holocausto Canibal, pero que con La Bruja de Blair llegó a su cúspide.

Hoy en día la película es vista y analizada como eso, una película más, con resultados más o menos satisfactorios para los críticos; sin embargo, hay que entender que sólo una persona que vivió el momento puede entender que La Bruja de Blair es algo más. Si tienes la suerte de no haber visto esta cinta, hazlo inmediatamente y disfruta de una experiencia única.

lunes, 23 de enero de 2017

The Rocky Horror Picture Show

Por Patricia Munguía

Dir. Jim Sharman (1975)

Basada en el Musical The Rocky Horror Show de Richard O’Brien Un musical de terror poco convencional, donde las sensaciones de ansiedad, pánico y sobresalto, características de este género cinematográfico, se encuentran completamente ausentes. El objetivo no es ponerle los nervios de punta al espectador, al contrario, el guión ofrece un relato cómico en donde un peculiar e inusual grupo de transexuales y travestis, originarios del Planeta Transexual, se reúnen en el Castillo de su extravagante anfitrión, el doctor Frank N Furter, interpretado por el bien conocido actor Tim Curry, para presenciar el nacimiento de su extraordinaria creación, Rocky Horror, un hombre musculoso a quien da vida el actor Peter Hinwood.

Los embrollos comienzan cuando una inocente pareja recién comprometida, Brad Majors (Barry Bostwick) y Janet Weiss (Susan Sarandon), se ve obligada a unirse a su rito debido a la avería de una de sus llantas, suceso que los exhorta a pedir ayuda en aquella tenebrosa morada, único sitio cercano al lugar del percance.

Brad y Janet son recibidos por el mayordomo Riff Raff, protagonizado por el creador de la obra musical en la que se basa esta historia, Richard O’Brien, quien los introduce a esta estrambótica tertulia de la cual emergen totalmente transformados pues poco a poco van siendo seducidos por las inquietantes personalidades de Eddie, el rebelde sin causa, Magenta, la sombría mucama, Columbia, la groupie, el encantador Rocky Horror y por supuesto, del ingenioso y pícaro científico Frank, responsable de despertar las bajas pasiones de estos ilusos novios.

Un acierto sin duda para la narración es la música y la letra de las rítmicas canciones, pues logran envolvernos en la historia, y a diferencia de este estilo de películas, no resultan chocantes y en cambio son muy pegajosas.

miércoles, 18 de enero de 2017

El Retrato

Por Javier Leyva

Nikolái Gógol es uno de los más recordados novelistas y es, junto a Dostoievsky y Tolstoi, responsable de la obra literaria que constituye el imaginario visual sobre la antigua Rusia zarista; mas no por eso sus novelas son anticuadas, si no que cuentan con un dinamismo que atrapa al lector con su vívida descripción de personajes y emociones. Su novela corta El Retrato es uno de los ejemplos que se aplican perfectamente al moderno sentimiento de desesperación económica y espiritual en la que se encuentran muchas almas jóvenes en este mundo lleno de prejuicios que tienden a aplastar la voluntad y someterla a expectativas que dejan de lado la verdadera belleza y el gozo que reside en la pureza de arte.

Consta de dos partes complementarias, pero las cuales se pueden entender por separado. La primera narra la travesía de un joven artista que se encuentra en una encrucijada al saberse talentoso pero carecer de los recursos económicos necesarios para sobresalir; su suerte parece cambiar cuando en su camino se cruza un misterioso retrato, aunque sus instintos le indican que sea precavido. En la segunda parte se narra el origen del misterioso retrato y se especula con la suerte que sufren las personas que se encuentran con él.

El Retrato analiza temas universales como la pasión ardiente y creadora de la juventud, así como los peligros de anteponer la ambición por encima de la integridad. La posible influencia de misteriosas fuerzas sobrenaturales es otro tema recurrente, a través de los penetrantes ojos del retrato que parecen embrujar a quien los mira.

Mención aparte merece la terrorífica noche que pasa el artista con el retrato, entre sueños y alucinaciones que le impiden distinguir la realidad de la pesadilla, la terrible sensación de no saber si realmente has despertado o aún duermes.

“Quien ha recibido el don del talento debe tener el alma más pura que cualquiera. Muchas cosas que perdonarían a otros a él no se las perdonan”…

lunes, 16 de enero de 2017

Pedro y El Capitán

Por Javier Leyva

Mario Benedetti hace el estudio profundo de un tema que es relevante en todas las latitudes del mundo, pero que encuentra particular resonancia en las sociedades latinoamericanas tan oprimidas por regímenes totalitarios, situación que invariablemente desemboca en la guerra entre connacionales, que por las circunstancias se encuentran en bandos opuestos de conflictos armados y revoluciones. A aquellos que están inmersos en tal escenario y reconocen que su situación es producto de un destino caprichoso se les presenta la disyuntiva entre tomar una decisión basada en sus propios valores y creencias o mantenerse en el lugar que los poderes superiores le han asignado.

Pedro y El Capitán son torturado y torturador. En cuatro actos a modo de presentación teatral vemos el exponencial deterioro corporal de Pedro, quien es un rebelde de un régimen dictatorial. Nunca se observan directamente las torturas infringidas, pero son descritas con sangriento detalle para que la imaginación, acaso peor que la realidad, sienta un gran temor y empatía por la víctima que no puede más que resignarse a un destino en el que ha perdido toda potestad sobre su propio cuerpo.

Sin embargo, en el campo de la mente sigue teniendo la capacidad de gobernarse y es en esta arena donde combate con El Capitán, hombre duro y pragmático que blande la ideología de absoluta derecha y es abanderado por un régimen dictatorial debido a su enorme capacidad argumentativa, aparentemente incomparable, que lo distingue de las interminables filas de brutos que constituyen el brazo fuerte.

Es una batalla desigual, sin embargo, Benedetti desentraña todos los pormenores del alma de estos dos hombres, cambiando por momentos el peso de la balanza y demostrando que el alma humana es más grande que cualquier poder fáctico.